Mis patas me miman

No he escrito hace un montón de tiempo porque he estado siendo una bad bad girl. Me explico. En estas últimas semanas he roto casi todas las posibles reglas que existen respecto a cómo una chica debe relacionarse con los hombres. Y me he divertido como un chancho. No voy a especificar qué hice (o mejor dicho, con quién, porque el qué se lo imaginan, espero), porque no quiero comprometer a terceros en mi absurda costumbre de contar mis cosas, pero he de decir que mi objetivo para el resto de 2009 y el 2010 de empezar a desarrollar relaciones heterosociales saludables (inspirada en una buena columna de Esther Vargas sobre la adicción al sexo) se ha ido un poco al cacho.

Pensando un poco en por qué hay muy pocos hombres con los que hasta ahora he sido solo amiga en todo el sentido de la palabra (sin tensión sexual y, especialmente, sin sexo), me doy cuenta de que para que un chico llegue a ser mi pata debe reunir casi todos los requisitos que exijo de mis novios (pero no todos, porque si no estaría con ellos) y que, por default, son mucho más numerosos que los que demando en una pareja sexual ocasional.

Y bueno, como tengo órganos sexuales femeninos y no tengo barba, ya cumplo todos los requisitos que ellos exigen de una chica para tirar. Por eso es que es casi natural (aunque sé que para la sociedad merece la lapidación y/o la hoguera) que mis amigos terminen en mi cama (o que yo termine en sus camas, más bien, dado que últimamente no me provoca compartir mis sábanas con nadie).

(Para los que me conocen y están tratando de hacer números, les diré que todavía hay amigos míos que no me han visto calata. Aunque, dado que he estado arrasando con gran parte de ellos, no sé si eso dure por mucho tiempo. Ustedes, que saben quiénes son, cuídense).

Tratando de hacer algo de historia, recuerdo que la primera vez que le saqué la vuelta a un novio fue con un chico que yo consideraba mi mejor amigo. Siendo sincera, en esos primeros ciclos en la universidad todos los chicos eran mis mejores amigos, dado que había estudiado en colegio de mujeres y que la femenidad no era mi característica más saltante. Por eso me sorprendió que un día termináramos una tranca al frente de la PUCP besándonos en la puerta de mi casa.

Ahí aprendí dos lecciones: a) que eso de que los chicos son solo tus amigos y jamás te van a tocar por nada del mundo porque para ellos eres un pata, es bullshit, y b) que un chico nunca te acompaña a tu casa (especialmente si estás en San Miguel, tú vives en Surco y él, en el Callao) sin secretamente desear obtener algo a cambio.

Después de superada esa etapa, me hice muchos amigos en el grupo de patas de un siguiente novio mío. Ese grupo sí quedó inmaculado de mi paso porque, por alguna razón, yo para ellos sí era un pata, al menos en términos concretos, y para mí ellos siempre serán una mezcla extraña entre el hermano menor de tu novio y tu hermano mayor. Y el incesto todavía no es una cosa que me dé curiosidad.

A partir de ahí, mis amigos los he ganado con el sudor de mi frente, así que cumplen los requisitos que planteaba al comienzo. Uno de mis primeros patas míos de mí, me resultó culposamente atractivo durante varios años. Había algo en su pavez que me distraía cuando me contaba sus pastruladas. Y calculo que él también me tenía hambre. Sin embargo, nuestros consecutivos compromisos (o yo estaba con novio o él con novia) hicieron que la interacción nunca pasara de demorarnos un segundo más de lo necesario para despedirnos cuando me dejaba en mi casa.

Pasaron los años y se fue a vivir al extranjero. En una de mis vacaciones, decidí viajar a su ciudad a encontrarme con un chico brasileño que era más que perfecto (10 segundos de silencio por lo que en mi vida fue esa maravilla de hombre: dos metros de alto y todo absolutamente proporcional).










(Listo) Luego de mis increíbles cinco días con el brachico, tenía todavía una semana en la ciudad, así que me quedé en la cama adicional que tenía mi pata en su depa. Como suele suceder en estas circunstancias, unas cuantas horas de consumo ininterrumpido de cerveza sirvieron como catalizador para que, a diferencia de los anteriores días, no conversáramos hasta quedarnos dormidos, sino que en un momento saltara a mi cama y empezáramos a chapar.

Para mi decepción, al contrario de lo que se espera que hagan algunos años de tensión sexual, el chape fue lo más cercano al incesto (sin la carga de prohibido) que he vivido. Al parecer fue mutuo, porque al poco rato se regresó a su cama y nos hicimos los dormidos hasta que efectivamente nos quedamos jatos. Unos días después lo volvimos a intentar y nada. Superada la tensión, somos patazas hasta ahora y lo mostro es que nos podemos contar las guarradas más detalladas y, al menos yo, no siento cosquillas.

Esa, y otras dizque saludables relaciones chico-chica me hicieron pensar que estaba empezando a madurar y que, efectivamente podía ser pata de alguien sin que el sexo juegue un papel en la interacción.

Pero, nada. El acelerado aumento en mis estadísticas sexuales comprueban que las cosas no han cambiado mucho, porque todos los que han pasado por caja en estos más de tres meses de soltería han sido de mi círculo más o menos cercano. Lo bueno es que todos son lo máximo y que, pese a que saben qué cara pongo cuando tengo un orgasmo, me siguen tratando exactamente igual que antes de saber que no soy rubia natural (ni pintada, valga la aclaración para los que no me conocen). Lo cual me hace pensar que de repente desarrollar relaciones heterosociales saludables no pasa por no tener sexo por ningún motivo o circunstancia con tus amigos, sino poder seguir siendo patas después de saber qué cosas les gusta hacer en la cama. Y eso hace todo más divertido. Al menos para mí.

La gran diferencia entre tu primera fase de “creo que no puedo ser pata de mis amigos hombres” y lo que te ocurre ahora es que, simplemente, estás más grande. La vida te enseña a que las etiquetas no sirven pa’un caraxo: ni la de amigos a secas ni las de amantes a secas. Lo bueno es que cuando uno escoge bien a sus amigos, éstos jamás te juzgarán por un tire (y tú menos a ellos). Total, ambos saben que valen mucho más que un buen polvo.

M.

PS: Estoy haciendo el lobby aquel… Te mantendré informada.

Cuando hacemos algo, cualquier cosa, y lo hacemos divirtiéndonos, es decir, sin complejos ni restricciones, las cosas van muy bien. Tú eres un claro ejemplo de eso.

Beso, Ale.

No me dices nada nuevo. Las mujeres y hombres somos asi hace tiempazo.
Nice try though!
Zarita
PD: Guarradas = cochinadas y te queda mas redondo

Ya quisiera haber tenido una amiga como tú. Eres brava.
Buen post.

hoy descubrí tu blog de casualidad y lei tu último post.
como me enganché, terminé leyendo casi todos tus posts.
me gusta un montón tu estilo de escribir. felicitaciones (¿es
eso lo que se dice en estos casos?)
sigue así…
m

felicitaciones, me encanta que una mujer hable de su vida sexual con tanto desparpajo. sin culpas, sin rollos cojudos de ‘ay, van a pensar que soy una puta’. huevadas. ya es hora de que ejerzamos nuestra libertad sexual como corresponde. salgamos de esa estupida dicotomía mujer decente/puta que inventaron para someternos. abrazos.

Deberías escribir más seguido querida, recién es el segundo post desde que sigo tu blog. Por otro lado, es agradable leer en blog mis mismas inquietudes e ideas. Cuidate

Que bueno que vuelvas a escribir :) me gusta leerte :)

Puedes tener razón en muchas de las cosas que dices, es mas me alegra que haya mujeres como tu, sinceras, pero la verdad te equivocas gravemente en algo, esta bien que no tengas barba, pero no solo por eso echo un hombre va a tirar contigo, que sea mas fácil si, pero así una flaca se ponga en bandeja si no lo motivas piña pss no lo motivas, que los que te hayan tocado estén arrechos por así llamarlos, eso es otro rollo. en el resto te doy la razón en casi todo, bueno que tb solo te he leído por cinco minutos y no tengo mas que un minuto para responderte.

Muy interesante… realmente muy interesante :) Seguramente estas acostumbrada a los halagos por tu forma tan espontánea de escribir, así que bueno me uno a esa no pequeña fila de seguidores. Es el primer post que te leo, estoy seguro no será el último.
Te mando un beso desde Arequipa. Ojala tú también te des una vuelta por mi blog, digamos que tiene un par de meses de nacido recien. Cualquier consejo para mejorarlo, será bien recibido.

http://www.quepasa.pe/amorjodaytentacion/

Jaja!, solo una cosa que decir, Awesome!!

Sí! es bueno que una mujer y en especial una mujer LIMEÑA..hable con tanta naturalidad y sin prejuicios de su sexualidad, en esta Lima, donde casi todos viven con la doble moral y cargados de pesados prejuicios (incluso la gente joven..TERRIBLE!)…Pero si el sexo es lo mas natural del mundo!!!
Me gustaria escribir tan bien como tú, para poder contar mis experiencias swingers (en el extranjero), son increibles!…por cierto eres una buena candidata a eso! JA!..
Saludos!

ummm, es muy reveladora la forma en que te diste cuenta de que la gran mayoría de patas (varones) pueden ser unos lobos disfrazados de corderos, porque a qué varón sea barbudo o lampiño no se le ha pasado por la cabeza cierta idea, cierto fetiche, cierta imaginación copulatoria con una que otra amiga en que las situaciones hayan estado derivando a que ese encuentro furtivo se dé, aunque sea en la puerta de su jato en forma de despedida con un chape o como un choque y fuga, fugaz y rápidito en donde los daños no son de consideración porque no hay compromiso…
Es más; qué varón no ha tenido la curiosidad de experimentar con una amiga una sesión de sexo con la única certeza de estás arrecho y no la ames (sólo quieras sexo) para después seguir con la vida como si no hubiese pasado más que una brisa que le refresca a uno la calentura de esa amistad de vez en cuando y aunque a mi por lo menos me es un poco díficil no te puedo negar que siempre he tenido una gran curiosidad de que alguien me considere su amigo con derecho a tire…
jajajaja y lo más gracioso sería que uno de esos día se me aparezca y como si nada me diga que tal señor jefe de las FARC y yo le pregunte por qué jefe de las FARC, ah no pues es que a ti te llamo “tirofijo” ese marulanda que secuestra gente pa la selva, porque no nos vamos pa la selva un rato señor secuestrador jajajaja
sería bacan tener ese tipo de amistades la curisosidad me mata porque vivo en una zona más hipócrita y reservada que Lima
Ah, y eso del primer requisito, buena eh ahí si me diste en el EGO bueno le diste en el ego muchos patas de seguro…

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